La Apuesta

La Apuesta

La Apuesta (una historia  inventada)

Era una noche oscura y tranquila, y los protagonistas estaban castigados después del colegio, como siempre. Cuando por fin les dejaron salir, los dos se miraron mutuamente y recordaron su apuesta. Si él la atrapaba, entonces ella tenía que hacerle los deberes de matemáticas, pero si ella podía llegar al otro lado de la carretera principal sin que la pillara, él le haría los deberes de inglés. La chica tiró su mochila al suelo y empezó a correr.

Corría por las calles, su largo pelo negro volando tras ella. Sus brillantes ojos azules se movían nerviosamente de un lado para otro, su mente estaba intentando de pensar rápido y escoger la ruta más corta. Le batía fuerte el corazón.  Se estaba  acercando rápidamente. Si la pillaba estaba muerta. Ella no sabía nada de matemáticas ni de inglés.

Llegó a una carretera, la única transitada de la ciudad, y los coches pasaban lentamente con el tráfico de las nueve. Los pasos se oían increíblemente cerca  y estaba considerando cruzar por el medio de la carretera allí mismo. Cuando estaba a punto de colocar un pie sobre el cimiento, oyó como su perseguidor se paraba a unos metros detrás de ella. Podía oír cómo él respiraba con dificultad, como se acercaba más y más, ahora caminando. Sabía que estaba acorralada, pero no quería girarse. Ella notó cómo al fin el perseguidor se paraba detrás de ella. Él subió la mano, y tocó su hombro;

– Estás pillada Lisa… – dijo él.

– Te ha costado. – respondió ella, mientras se giraba y le miraba a la cara, sonriendo.

– Tampoco tanto. Pero gano yo. Mis deberes de Matemáticas, recuerda. Vámonos, que mañana tenemos examen-. señaló él, y empezó a correr en la dirección de donde habían venido, sin mirar si le seguía.

En su cara también había plasmada una sonrisa.

– ¡¿Tenemos examen?! – Gritó Lisa, mientras corría para atraparlo – ¡Iván! ¿Qué examen? –.

 

 

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